"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él." San Juan 5:36
Esto no rige solo para aquellos incrédulos que no "quieren" conocer a Jesús, rige también para los siervos de Dios, esos que no creen que pueda acontecer lo que El manda, esos que no creen en que ellos fueron elegidos por Dios para algo especial, para ellos, todos ellos, también rige esta palabra.
Son muchos los que, en este último tiempo, olvidan su posición de siervo y comienzan a exponer para Dios dudas, inconvenientes, cosas que, según ellos, no podría ser. Muchos siervos comienzan a reclamar de Dios sus decisiones, y esto NO puede ser, de ninguna manera. Siervo es siervo, y lo es en TODOS sus sentidos. Cuando Dios lo envía a un sitio a predicar, cuando Dios le pide que se retire, cuando Dios le dice que pelee, cuando Dios le dice que no haga nada, cuando Dios le dice que aguante, cuando Dios le dice que hable, ¡hasta cuando Dios no le dice nada! Siervo desarrolla su función de servir SIEMPRE.
Sea inteligente, crea en lo que Dios está mandando, no deje que el diablo le haga dudar, ese desgraciado quiere, únicamente, evitar que cumplamos nuestras funciones de siervo para conquistar las promesas de Dios, el quiere que abandonemos a nuestro Señor Jesús para satisfacer nuestra propia carne (satisfacerlo a él). No permita eso, sea constante, firme, fuerte, persevere, crea en Dios, en lo que Él le pida, le mande, le muestre. No comience con las excusas de tal o cual motivo, al contrario, diga “Señor, heme aquí, envíame a mi” tal y como lo hizo el profeta Isaías. El expuso su condición de siervo, no le importó qué sabía y qué no, el fue y Dios lo bendijo.
Use su fe y crea, crea en todas las promesas del Señor Jesús y en todo lo que Él diga, verá las grandes maravillas y bendiciones en su vida muy pronto.
En la fe!!! Dios lo bendiga.