domingo, 31 de julio de 2011

¿Por qué otro ayuno de Daniel?

Cuando supe que se repetiría este ayuno, lo primero que hice fue decir "¡Otra vez!" Y en mi casa apenas me sonrieron. En ese instante, no me encontraba en espìritu como para comprender el porqué de un bis tan rápido y repentino. Pero ahora sí. Resulta ser, que sin importar el rango que uno tenga, la complacencia y la intimidad para/con Dios, para un cristiano siempre viene bien una campaña como esta. ¿Cuántos somos los que más de una vez olvidamos lo importante poniendo toda nuestra fuerza en un punto cualquiera? ¿Cuántos nos olvidamos de mirar al cielo y decir para nuestros adentros "Dios mío, ¡no sabes cuánto te quiero!", por más que Él ya lo sepa? Lamentablemente, somos muchos los que olvidamos, por una razón u otra, el hablar con Dios, el cuidar de nuestra intimidad, el dedicarnos al Espíritu Santo. Si Dios mandó nuevamente a repetir esta campaña, esporque Él sabe, conoce nuestro corazón. El ya notó que muchos necesitamos un empujón para despertar y cobrar ánimos. En el libro de Hageo capítulo 2, Dios dice al sacerdote y al rey que se despierten y se reanimen para así continuar. Muchos de nosotros dormimos de vez en cuando y necesitamos despertar, y no hay mejor forma que en este tipo de campaña.
Es muy fuerte. Piense conmigo, esta campaña se realiza semanas después de terminar la Campaña de Israel en la fe de Gedeón. ¿Fuerte no? Dios sabe como hace las cosas, si el considera que es el momento adecuado, es porque lo es. Tal vez muchas personas logren lo que tienen que lograr, alcancen lo que tienen que alcanzar. Si Dios sabe, ¿quién para decirle "ahora no"? Yo creo que nadie. Así que, animémonos, corramos, hagamos, luchemos, vayamos en esta fe que es el ayuno y la abstinencia de las informaciones mundanas para sumergirnos de lleno en su palabra. Este momento es suyo, es mío, es nuestro, confiemos en Dios y pongamos en práctica las enseñanzas.
Muchas Bendiciones a todos!

miércoles, 13 de julio de 2011

Empresa o Dios

Un día, cierto empleado de una empresa, creyente, fue llamado a la oficina del dueño de la empresa.

Sin medias tintas, el dueño fue directo al grano:

- Estamos reestructurando la empresa y necesitamos de una persona exactamente de su tipo para ocupar la posición de gerente del sector. Analizamos su ficha y vimos que sólo hay un problema con usted: su religión. El cargo no es compatible con su fe, de modo que tendrá que elegir entre el ascenso en el trabajo y su iglesia. Pero usted no necesita responderme ahora. Vaya a su casa, hoy es viernes, piense, y el lunes nos dirá qué fue lo que decidió.

Nuestro hermano fue a su casa envuelto en el manto de la duda. Por un lado, anhelaba el cargo - al final, era la gran oportunidad de su vida. ¿A cuánta gente, pensó, no le gustaría estar en su lugar? Por otro lado, ¿y su fe? ¿Y la iglesia? ¿Y Dios?

Los pensamientos se desencontraban en su cabeza. Su corazón se convirtió en un campo de batalla entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo real y lo ideal. Noches sin dormir; no podía concentrarse en un solo pensamiento. El peor fin de semana de su vida, el peor sábado, el peor domingo…

El lunes, allí estaba él en la empresa, ya ansioso por encontrarse con el dueño:

- ¿Y? - Quiso saber el dueño - ¿Cuál es su decisión?

- Creo que voy a aceptar la propuesta que me hizo.

Obispo Julio Freitas


¿Qué habrá sucedido después? ¿Lo habrán aceptado? ¿Le habrán dado su puesto? o ¿Lo habrán echado? ¿Habrá muerto? Es simple, cuando negamos a Dios, todo es negado para nosotros, pues sin Él no somos nada. El patrón de este hombre lo despidió, su razonmamiento fue: si traicionas a tu Dios por nosotros, ¿qué me garantiza que no me traiciones?
Cuando nos encontramos ante una situación de elegir, Dios siempre nos pone a prueba, al igual que el diablo. Recuérdate de Job. Está en nosotros ser sonrisa en el rostro de Dios, o amargura en Su semblante.
Otra observación, cuando realmente estamos firmes en Dios, no esperamos a pasar el fin de semana para respoder, sino que inmediatamente respondemos "No, mi Dios está primero" era innecesario vivir esas dudas junto a ese tormento, eso fue, porque el diablo reconoce a quien es hijo suyo, porque Dios sabe cuando no puede hacer nada.
Bendiciones a todos.

Por la mitad o por el entero

Un hombre entra en la iglesia. No tiene piernas y se arrastra...

El hombre se arrastra hasta el altar...

Las personas se callan y quedan impresionadas, mirando.


Él le dice al pastor, con los ojos llenos de lágrimas:

- Pastor, ¿DIOS acepta a un hombre por la mitad?

Todos se preguntan sobre lo que el pastor va a responder.

Entonces, DIOS habla a través de los labios del pastor:

- Sí, Dios acepta a un hombre por la mitad, que se entrega por completo; ¡pero no acepta a un hombre entero que se entrega por la mitad!

...

¿Quiénes hemos sido delante de DIOS?

Obispo Edir Macedo

sábado, 9 de julio de 2011

Lejos de Dios

Muchas veces pensamos, los adolescentes me refiero, que podríamos vivir mejor lejos de nuestros padres. Creemos, en momentos de enojo, que viviendo solos y a nuestro modo, podríamos vivir mejor, que las cosas nos saldrían de otro modo, que podríamos hacer muchas cosas, pero, no es así.
Es la edad, sí. Llegado un determinado tiempo, el adolescente piensa que sus padres no saben, no conocen, no vivieron, no sintieron. A mí me sucedió, y tambien a muchas otras personas que transitaron esta edad. Pero así como se cruza en nuestra mente este pensamiento, tambien se va. Es cosa natural, es natural en el hombre creer que solo lo haría mejor, es incluso "instintivo". Aún los animales, llega una determinada edad en la que el cachorro se despega de sus padres porque no acepta las misma reglas, o compartir territorios o pizas de caza. Nuestra relación con Dios es igual. Muchas veces pensamos que sin Él podemos, pero, la verdad no es así.
En la película Peter Pan, Wendy decide ir al país de Nunca Jamás, no únicamente porque quería vivir una aventura, sino que, en parte, porque sus padres colocaban "mucha carga" sobre sus hombros, ella pensó que sin ellos podría estar mejor, pero terminó dándose cuenta de lo mucho que los necesitaba y amaba, tnato así, que terminó diciéndole a Peter que quería regresar y, no regresó sola, sino que se llevó a los niños perdidos con ella, volviendo a sus padres con más niños que con los que se había ido (sus dos hermanos). Nosotros los adolescentes nos terminamos dando cuenta, que nuestras padres son todo mientras crecemos, que necesitamos de ellos, de su amor, contención, atención, mimos y cuidados, aunque a veces se vuelva pesado. Sabemos reconocerlos y aceptarlos, porque ellos nos enseñan y forman. Luego de la experiencia de jugar a alejarnos y volver, regresamos con mucho más apego que antes. Y aclaro, alejarnos no implica unicamente irse de casa, sino que ausentarnos en las conversaciones, decidir no acompañarlos, quedarnos en casa mientras salen, preferir a nuestros amigos, netre otras cosas, es como irnos y dejarlos. Es después de pasar esa locura, a veces en lapzos largos y otras en lapzos cortos, volvemos con alegría y cariño para con ellos. ¿Y Dios?
El cristiano tambien pasa esa faceta loca. Cree que sin su ayuda y sin su dirección podrá vivir mejor, y se equivoca. Pero, como dije antes, es natural en el ser humano, al igual que los niños, necesitamos darnos cuenta que no podemos, que no nos sale. Gritaremos un rato, lloraremos, caeremos, y ahí estará Dios para darnos la mano, y además de decirnos yo te dije, arroparnos bajo sus alas recibiéndonos de nuevo. Dios nos ama, al igual que papá y mamá, y Él siempre está para levantarnos, porque somos como adolescentes para Él, a veces rebeldes, otras llorones, otras enamorados, y, en todas, fuertes, llenos de vigor y compromiso, porque, si seguimos, es porque tenemos un compromiso. Y, al igual que Wendy, terminamos volviendo a nuestro Padre con muchos mas niños que con los que nos fuimos.

miércoles, 6 de julio de 2011

Dios sueña

"Si usted piensa que el Todopoderoso no tiene sueños, está muy equivocado.

Si Él no tuviera sueños, jamás hubiera sacrificado a Su Único Hijo.

¿Y por qué lo hizo? ¿Qué sueño o deseo Lo motivó a sacrificar?

El sueño de rescatar a la humanidad; de salvar personas del infierno; de transformarlas en Su propia gloria. Esto es, rehacerlas, por medio de Su Espíritu, nuevas criaturas, seres de acuerdo a Su imagen y semejanza - verdaderamente, hijas de Dios."

El señor Obispo Macedo deja bien en claro que Dios sueña, como yo, como vos, como todos. Los sueños de Dios van más allá de la razón humana. Nadie puede imaginar que tan lejos y profundo van. Nosotros podemos tener una idea, proyectar un sueño... "cuando cresca, me casaré con un hombre/mujer maravilloso/a, tendré un hermoso hijo/a" ; "estudiaré y seré tan profesional que hasta mi tatara-tatara-tatara abuelita se pondrá orgullosa" ; "Voy a hacer la obra con todo mi corazón y Dios verá una diferencia en mi" Todos proyectamos un sueño, pero, a los ojos de Dios, ese sueño no es más que un fragmento de sueño, un sueñecito. Él puede estar diciendo, mientras nosotros pensamos en ese chiquito: serás un gran profesional cuyo intelecto se reconocerá mundialmente y todos querrán saber de ti y guardar negocios contigo. Estudiarás todo lo que quieras orque tendrás la estructura de aprender, por el mundo andarás y a lengua no será problema, porque juntos hablaremos en varios dialectos. Tú esposo/a será la mujer/el hombre más maravilloso del mundo, pero, además, te complementará en todo aquello que te falta. Sabrá cuando estes triste y cómo hacer para que te sientas mejor. Hallarás tanto confotr en él/ella que nunca te sentirás sola: ninguno de los dos te dará chance de eso. Tus hijos serán los más hermosos y fuertes, y me amarán y yo los guiaré en mi presencia para que nada les falte. Y tu ministerio... tu ministerio será grandísimo, no habrá nadie como tu en mi obra. Y todo lo tendrás, porque tengo el poder para que todo lo hagas y todo lo tengas.
Dios ve el sueño completo, porque Su sueño para nosotros es completo.