domingo, 25 de septiembre de 2011

Palabra Diaria

¡No le preste atención al pasado, mi amiga y mi amigo! Él no existe más. Usted, sí, existe con su presente.
Asóciese al Espíritu de Dios HOY y garantice su FUTURO!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Escuchar a Dios

Sucede que a veces ninguno de nosotros quiere escuchar lo que Dios tiene para decir, puesto que Él, al ser nuestro Padre, sabe cosas que nosotros no, Él puede ver más allá del momento, dle instante que estamos viviendo.
Sea para prevenirnos, brindarnos aliento, llamarnos la atención o lo que fuere, Dios habla directamente con nosotros en una conexión llamada Espíritu. Nosotros siempre podemos estar en espíritu, mientras andamos, comemos, vemos una película, etc. Es fácil, una vez que uno es hijo de Él. Pero, ¿qué pasa cuando nos negamos a escuchar? ¿Qué pasa cuando no queremos oírle? Sí, normalmente terminamos mal.
Varias veces me encuentro en una ronda de amigos, escuchando música fuerte, viendo la televisión, dando un examen, y lo escucho hablándome. "Haz esto"; "Esto está mal hecho"; "Te irá mal"; "YO no te enseñé eso" Entre otras cosas. Resulta que a nuestra edad, y además de que con los padres parezca suficiente, que en cima Dios venga a regañarnos hace colmar nuestro vaso... ¡MAL! Y ustedes que decían que sí con la cabeza... Si Dios habla es por algo, mira la molestia que se toma. En tiempos antiguos, Dios enviaba a sus ángeles a hablar, solo cuando era muy importante era que Él se aparecía. ¡Y con nosotros aparece siempre! Hay que escucharlo, oírlo, seguir su consejo, aunque canse, pese o moleste. ¡El es Dios! ¡Êl lo sabe todo! ¿Por qué no oírlo? Si escuchamos a nuestros amigos en el mundo, ¿por qué no a nuestro Padre Celestial? Dios no nos dirá algo para nuestro mal.
Habrá veces en las que haremos nuestra voluntad, Dios sabe. Pero, tambien habrá veces donde una palabra de Dios evitará grandes desastres: Dios no permitirá que pasemos un desierto que nos consuma, no. Séamos, inteligentes y valientes y a cosechar una buena semilla. Si queremos que nos oiga y preste atención, empecemos por oírlo y prestarle atención. Bendiciones.

"Linterna Verde"

Hay muchas cosas que se pueden analizar en esta película, más quisiera enfocarme en el comienzo, en la parte en la que Hal es elegido por el anillo. Este espisodio llamó mucho mi atención, porque, al igual que Dios, el anillo eligió a la persona que se arriegó. Porque, si Hal se hubiera alejado y hubiera dejado todo como estaba, se hubiera convertido en esto que es (<--) yo creo que no. Porque si no se hubiera arriesgado, nunca hubiera ser Linterna Verde.
Yo vi a Hal correr hacia el "alienígena" que estaba tirado en el piso y lo quiso ayudar, lo escuchó e hizo todo al pie de la letra: creyó, confió. ¿No sería lo mismo que los héroes bíblicos del pasado? ¿Acaso ellos no hicieron lo mismo? Este Linterna Verde, bien podría ser como nuestro querido padre Abraham actual. Que se lanzó a obedecer. (es claro que no hay comparación, pero se asemeja, por lo menos para mi).
¿Cuántos de nosotros en lugar de correr a obedecer, no nos quedamos dando vueltas por ahí sin hacer nada? ¿Cuántos son los que en lugar de correr a la acción, corren a los pastos calmos para no pelear? No, así no se llega a nada. Si no luchas, no conquistas, si no arriesgas, no conoces. Hal se arriesgó, y el, siendo un hombre sin Dios, dio su todo, ¿cuánto más nosotros? Que buscamos de Dios, tenemos a Dios, lo glorificaos, tenemos su favor. Es inaceptable. Dios no necesita a hijos débiles que no quieran pelear, Él precisa, justamente, de hijos fuertes y ágiles dispuestos a pelear.´Tú, ¿quién serás? Hal se enfrentó a todo, mientras que el doctor que fue infectado por el otro ente extraño (el malvado) decidió dejarse atrapar y no luchar. ¿Cómo serás calificado? Piénsalo, y pide fuerzas a Dios para luchar y no desistir, para ser un chico de batalla, un hijo ágil, fuerte y de fe. Bendiciones.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El enigma de París

Estuve leyendo este libro, me demoro bastante... Cuando terminé de leerlo, pensé en como Dios trabaja con sus hijos.
El libro comienza hablando sobre un joven, llamado Sigmundo Salvatrio. El era el hijo de un zapatero humilde, muy inteligente y simpático. Su padre lo amaba, y quería que su hijo continuase con el negocio de la familia, pero Sigmundo tenía otros planes. A él desde niño, le gustaban mucho los enigmas detectivescos provenientes de Europa: él soñaba con ser detective. En una oportunidad, consigue entrar en una escuelita de un famoso detective, el detective Craig. Debido a una serie de eventos no tan afortunados, Salvatrio queda como asistente y es enviado a Europa, a Francia, a París, llevando un mensaje. Una cosa trajo a la otra, y él estuvo en el lugar indicado, jugando por él y sus sueños, apostando y arriesgando todo: Salvatrio logra ser detective, joven, nuevo, y mucho mejor que los demás. Fue él y su pensamiento y su opinión, que no calló, los que le dieron la respuesta al crimen.
¿Por qué pensé en Dios y en sus hijos? Pregunto, ¿no es obvio? Dios trabaja con nosotros y nos hace salir adelante, cuando no tenemos miedo de hablar, cuando no nos falta coraje, cuando vamos de frente y no miramos situación ni circunstancia, sino que vamos con la verdad y de frente. Así Dios trabaja con nosotros. Él dice: "Vamos en lo cierto, haces lo correcto. Es así, así y así. ¿Lo hiciste? ¡Perfecto! Ahora ve y hazlo, yo voy por delante y tú por detrás." Pero Él espera que lo hagamos. Sigmundo lo hizo, tuvo fe en si mismo y no dudó.
¿Cuántos de nosotros no dudamos? ¿Cuántos no dudamos de nosotros mismos? Eso, jamás. Dios confia en nosotros, así que, si lo hicimos bien, no hay forma de dudar, de desistir de nosotros mismo.

"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio."
2 Timoteo 1:7

Palabra Diaria

¡Dios no llamó a los calificados, Él los calificó!
                                                   Nanda Bezerra

sábado, 10 de septiembre de 2011

Palabra Diaria

Es muy importante que usted no se impresione con lo que sus ojos ven.     
                                                          Obispo Renato Cardoso

lunes, 5 de septiembre de 2011

Palabra Diaria

"Si usted quiere ver sus sueños realizarse debe prepararse..."  terapiadelcorazon.blogspot.com

¿Qué necesito cambiar? ¿El lugar? O…

Cuando la persona está en una encrucijada, en un laberinto y sin salida, su carne siempre le muestra el camino de las aguas, una solución menos desgastante y que no exige tanto esfuerzo.
Fue lo que sucedió con Isaac, que estuvo a punto de perder su victoria, cuando decidió cambiar de país e ir hacia Egipto, porque allí había abundancia de todo.

Mientras tanto, hemos visto en la práctica que los lugares no cambian a las personas; ellas son las que cambian, o no, los lugares, dependiendo de lo que está en su interior (cabeza, mentalidad) y de lo que ellas muestren cuando toman una actitud de fe.

Entonces, en este momento Dios determinó que Isaac estuviera allí e invirtiera en EL, en Su poder y en Su promesa, y, con seguridad, él saldría de aquella situación, y así sucedió, pues:

“Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo el Señor.”, (Génesis 26:12).

¿Por qué Él deja evidencia de que sucedió en el mismo año?

Porque, con seguridad, Isaac plantó alguna cosa que, naturalmente, llevaba más de un año para dar fruto, pero por causa de la fe y de la confianza que manifestó en Dios, obedeciendo Su dirección, de permanecer en aquel lugar, él hizo que lo imposible se hiciera posible y cambió completamente su historia.

Con eso, entendemos que las personas necesitan cambiar de mentalidad y dirección a ser seguida, escuchando la Voz de Dios y no la del corazón.

¡Dios lo bendiga sobremanera!

Obispo Guaracy Santos