viernes, 1 de junio de 2012

Ser Siervo

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él." San Juan 5:36
Esto no rige solo para aquellos incrédulos que no "quieren" conocer a Jesús, rige también para los siervos de Dios, esos que no creen que pueda acontecer lo que El manda, esos que no creen en que ellos fueron elegidos por Dios para algo especial, para ellos, todos ellos, también rige esta palabra.
Son muchos los que, en este último tiempo, olvidan su posición de siervo y comienzan a exponer para Dios dudas, inconvenientes, cosas que, según ellos, no podría ser. Muchos siervos comienzan a reclamar de Dios sus decisiones, y esto NO puede ser, de ninguna manera. Siervo es siervo, y lo es en TODOS sus sentidos. Cuando Dios lo envía a un sitio a predicar, cuando Dios le pide que se retire, cuando Dios le dice que pelee, cuando Dios le dice que no haga nada, cuando Dios le dice que aguante, cuando Dios le dice que hable, ¡hasta cuando Dios no le dice nada! Siervo desarrolla su función de servir SIEMPRE.
Sea inteligente, crea en lo que Dios está mandando, no deje que el diablo le haga dudar, ese desgraciado quiere, únicamente, evitar que cumplamos nuestras funciones de siervo para conquistar las promesas de Dios, el quiere que abandonemos a nuestro Señor Jesús para satisfacer nuestra propia carne (satisfacerlo a él). No permita eso, sea constante, firme, fuerte, persevere, crea en Dios, en lo que Él le pida, le mande, le muestre. No comience con las excusas de tal o cual motivo, al contrario, diga “Señor, heme aquí, envíame a mi” tal y como lo hizo el profeta Isaías. El expuso su condición de siervo, no le importó qué sabía y qué no, el fue y Dios lo bendijo.
Use su fe y crea, crea en todas las promesas del Señor Jesús y en todo lo que Él diga, verá las grandes maravillas y bendiciones en su vida muy pronto.
En la fe!!! Dios lo bendiga.

viernes, 2 de marzo de 2012

Ellos

Ayer estuve leyendo la Biblia, nada particular, simplemente los últimos capitulos del libro de San Lucas. He aquí que encontré una palabra, una sola. La palabra decía: "y el pueblo estaba mirando." Esta palabra se refiere a cuando Jesús estaba siendo crucificado y toda la gente lo observaba solo para humillarlo.
Entendí que, cada vez que tenemos una ocasión de caer, un instante de debilidad, un momento en el cual fallamos, hay muchas personas para notar esa baja. Las personas en el mundo, y también en la obra a veces, miran y contemplan ese momento, y lo recuerda. Solamente viven para eso, recordarnos que hicimos mal, tentarnos a que respondamos de mala manera. Después de esto, leí otra palabra, la cual decía: "y comió delante de ellos." ¿Ellos quiénes? Los discípulos. ¿Cuántos eran? 12. Solamente doce. Y se refiere a cuando Jesús resucitó. No estaba presente la misma multitud que lo había visto "fallar" mueriendo en la cruz, no estaba la misma multitud que se burló de él diciéndole que baje de la cruz, que falle ante Dios. Estaban solamente sus doce discípulos, aquellos que lo habían acompañado en vida y que sabían de Dios, solamente esos.
¿Qué quiero decir al recordar todo esto? Que siempre, en nuestros malos momentos, estarán las personas del mundo para hacernos caer, para tentarnos, para querer hacer que fallemos con Dios, pero Jesús fue fuerte, Jesús lo dejó todo en la cruz para Dios y no falló ante Él, aún con toda esa multitud humillándolo. Y, en nuestros buenos y maravillosos momentos, cuando nos encontremos haciendo lo mejor para Dios, esas personas no estarán allí, y parecerá que no hay nadie. Pero, con Jesús estaban ellos, los doce discípulos que siempre lo aocmpañaron... mire a su lado, allí, además del Señor Jesús, también estarás esos doce, aquellos que realmente nos han acompañado en verdad.
La cosa es, que nunca estaremos solos, para bien o para mal, siempre habrá alguien a nuestro lado. Ore, vigile, y nunca baje los brazos. No se olvide que Jesús no desistió aún pudiendo hacerlo, tome ese ejemplo y siga adelante.
Bendiciones!!

miércoles, 29 de febrero de 2012

Ocasiones de caer

Uno siempre tiene pensamientos, ideas. Es imposible que la mente humana se encuentre vacía, o centrada al 100% en las cosas de Dios, porque somos carne, somo fallos. Es así que siempre habrán instantes en los cuales, pareciere que lo errado en nosotros gritará más que lo correcto.
"Desistí" esa palabra se hace, se hizo y se hará presente en el camino de todos los cristianos, porque tal y como dijo el señor obispo en uno de sus mensajes, Dios promete estar a nuestro lado, no evitarnos los problemas y los dolores. Dios no va a evitar que sintamos ganas de caer, al contrario, estará esperando a ver cuál será nuestra reacción: si realmente caemos, o si luchamos y clamamos para continuar.
En mi corta vida con Jesús, porque aún es corta, he tenido varias ocasiones de caer, varios momentos en los cuales una voz gritaba en mi interior a punto de romperme en mil pedazos el corazón "¡No puedo más! ¡Basta!" y era mi decisión continuar y desangrarme por dentro, o detenerme y dejalro todo. Es difícil hacer oído sordo a la carne y continuar con nuestro espíritu, pero se puede lograr, yo lo conseguí, no, ¡que yo! el mismo Jesús logró vencer, mismo cuando quería desistir. Si leemos en San Lucas 22:39, veremos que Jesús pide al Padre ser libre de su fin en la cruz y, ¿cuánto tiempo habrá pasado antes de que Él mismo le dijera pero no se haga mi voluntad, sino la tuya? Jesús venció ese instante de duda, de ganas de abandonar todo. Son instantes, ¡claro que sí! Todos los tenemos, está en nosotros saber vencernos y glorificar a Dios, está en nosotros decir, "voy a continuar" y continuar. No se quede sufriendo, ni se haga la víctima, la decisión usted ya la tomó, ahora debe y ir de frente, a pide cañón para vencer y glorificar a nuestro amado Padre, que siempre se contenta cuando sus hijos crecen... porque al mismo tiempo que nos vencemos más y más, diciendo "voy a continuar" estamos creciendo en cuanto a fe y a madurez espiritual.
Muchas Bendiciones!!

lunes, 27 de febrero de 2012

El regalo

Había una vez un hombre que se encontraba caminando en un sitio cualquiera. El hombre se levantaba y salía de su casa solo para caminar, y lo hacía todos los días. Un día, el hombre se cruzó con una persona muy especial, que brillaba tanto que casi y queda ciego. La persona le preguntó:
- Dime, ¿te gustaría recibir un regalo muy especial, ese que tú tanto anhelas y nunca has tenido?
El hombre respondió gustoso que sí, entonces la persona luminosa le prometió regresar para dárselo. El hombre continuó su vida. Pasaron días, semanas, meses, años, y aquella persona no regresó en carne, pero a cada día le recordaba, "Yo te lo entregaré, no desistas que no me he olvidao" Y el hombre continuaba.
Cierto día, el hombre vio que todas las personas que él conocía poseían aquel regalo que él tanto deseaba. Y comenzo a dudar "Nunca volverá" se dijo al fin y en ese mismos instante, se le apareció un muchacho y le dijo.
- ¿Quieres tú, este regalo que yo tengo?
El hombre sin pensarlo, le dijo que sí, que lo deseaba con todo su corazón. Entonces el joven se lo obsequió y se fue sonriendo. El hombre llegó en su casa y abrió el regalo, era hermoso sí, pero había algo... Inmediatamente la persona que resplandecía apareció con el regalo en sus manos, y al ver al hombre le dijo:
- He aquí que yo te traía el regalo más maravilloso que podías haber poseído, pero tú no confiaste en mi, tu no esperaste por él, por ello, no eres digno de poseerlo.
La persona se alejó y entregó su regalo a una otra persona que disfrutó de aquel regalo hasta el fin, y aquel hombre que no supo esperar, sufrió más de una angustia por haberse quedado con aquel regalo común, corriente, que todos tenían, aquel regalo que ese joven le había entregado...

No busque respuestas y cosas fáciles, lo fácil no viene de Dios. Tenga fe en Él, que aunque se demore, llegará y de la mejor manera. Persevere, determine, y luche, que si es de Dios, pasarán diez años, y aquel regalo continuará brillando de la misma forma en que brilló la primera vez. Bendiciones!