A veces creemos que todo lo podemos realizar solos. Nos cerramos a nosotros mismos, no contamos las cosas, y cavamos una fosa alrededor de nosotros: que nadie se acerque. Ante la pregunta "¿todo bien?" Respondemos "sí, todo bien" y nos vamos. Tenemos personas que insiten, que preguntan dos, tres veces, que saltan a nuestro alrededor para animarnos o contenernos en un abrazo. Pero nosotros negamos todo: estamos solos, servimos solos, podemos solos, y estamos mal.
Dios nunca dejó solo a sus siervos. Él estaba con ellos siempre, pero además, acercaba a una persona, sea quien fuere, para que su siervo tuviera la presencia de alguien en carne y hueso. Rut caminó con Noemí todo su tiempo hasta casarse e, incluso, luego de casarse también. Eliseo caminó con Elias. Bernabé sabía todo sobre el trabajo de Pablo y fue supo ayudarlo y atestiguar sobre sus obras haciendo frente a los demás discipulos. El mismo señor Jesús anduvo acompañado durante todo su ministerio terrenal: todos estuvieron acompañados, Dios no los dejaba solos. ¿Será que nosotros somos diferentes? Yo creo que no.
Dios nunca dejó solo a sus siervos. Él estaba con ellos siempre, pero además, acercaba a una persona, sea quien fuere, para que su siervo tuviera la presencia de alguien en carne y hueso. Rut caminó con Noemí todo su tiempo hasta casarse e, incluso, luego de casarse también. Eliseo caminó con Elias. Bernabé sabía todo sobre el trabajo de Pablo y fue supo ayudarlo y atestiguar sobre sus obras haciendo frente a los demás discipulos. El mismo señor Jesús anduvo acompañado durante todo su ministerio terrenal: todos estuvieron acompañados, Dios no los dejaba solos. ¿Será que nosotros somos diferentes? Yo creo que no.
Muchas veces quise hacer las cosas por mí misma y no contar con terceros, ni aún con mis amigos. Siempre fui de escucharlos y aconsejar, pero nunca de contarles y esperar respuesta, no es que ahora les cuento vida y obra mía, no. Pero cuento con ellos ante cada situación. Se que ellos están allí, que puedo mirar a los lados y verlos. La guerra es individual: cada uno por su lado en comunión con Dios. Más, como en una carrera de autos están los pixies en nuestra guerra están ellos. Dios no nos deja pelear solos, Él siempre usa a alguien a nuestro lado. Como a Noemí para Rut, a Elias para Eliseo, a Bernabé para Pablo, a los discipulos para Jesús. No te cierres, solo no estás. Y a veces, es necesario hablar con alguien que sepa ayudarte, para salir adelante. Bendiciones, y espero que puedas poner todo en práctica. Dios te cuide.
