jueves, 12 de septiembre de 2013

Diferentes

No podemos negar esto que nos diferencia de los demás. En el mundo, las personas son todas iguales, con sus deseos propios y el hecho de querer conseguirlos a toda costa en el afán de ser felices. En el Reino de Dios, nosotros llevamos una conducta diferente, un estilo de vida distinto, un ritmo que allá afuera, en el mundo, no tienen. Muchas veces, nos avergüenza ese hecho, e intentamos esconderlo, no nos damos cuenta que, de esa forma, terminamos entregando una joya para guardar un carbón. Ser de Dios es lo más maravilloso que hay en el mundo. Levantare cada mañana y saber que Él nos mira, nos cuida, nos guarda, nos guía... sin duda es único.
Tengo un hermanito de 8 años, él va a la iglesia de manera esporádica, debido a la distancia y la coordinación de los horarios. Una de las cosas que admiro de él, es que el habla de Dios donde sea que vaya y no le interesa lo que le digan a cambio. Escuché que muchos niños le dicen que Dios no existe, y que el es un tonto, sin embargo, el hace oídos sordos y continúa hablando de Dios "evangelizando" su maestra se encuentra maravillada, y no hace más que hablar maravillas de el...
Si un niño es capaz de soportar todas las persecuciones, burlas, exclusiones y demás por amor a Dios, si el aprecia la diferencia que hace, ¿cuánto más nosotros? El corazón de un niño es puro, total y completamente puro. Nosotros debemos ser iguales, no solo en cuanto a su corazón, sino también, en cuanto a su VALENTÍA. El habla y adora sin siquiera notarlo, para el es como el aire que respira. Habla de una forma sorprendente y deja  a Dios usarlo más y más. Su diferencia brilla en donde sea que va.
Ser de Dios es un privilegio, no lo deseche para caerle bien a alguien. Asuma su fe!! Y vaya adelante, despertar con el Señor Jesús cada mañana, es una maravilla. Bendiciones!!

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