Cuando supe que se repetiría este ayuno, lo primero que hice fue decir "¡Otra vez!" Y en mi casa apenas me sonrieron. En ese instante, no me encontraba en espìritu como para comprender el porqué de un bis tan rápido y repentino. Pero ahora sí. Resulta ser, que sin importar el rango que uno tenga, la complacencia y la intimidad para/con Dios, para un cristiano siempre viene bien una campaña como esta. ¿Cuántos somos los que más de una vez olvidamos lo importante poniendo toda nuestra fuerza en un punto cualquiera? ¿Cuántos nos olvidamos de mirar al cielo y decir para nuestros adentros "Dios mío, ¡no sabes cuánto te quiero!", por más que Él ya lo sepa? Lamentablemente, somos muchos los que olvidamos, por una razón u otra, el hablar con Dios, el cuidar de nuestra intimidad, el dedicarnos al Espíritu Santo. Si Dios mandó nuevamente a repetir esta campaña, esporque Él sabe, conoce nuestro corazón. El ya notó que muchos necesitamos un empujón para despertar y cobrar ánimos. En el libro de Hageo capítulo 2, Dios dice al sacerdote y al rey que se despierten y se reanimen para así continuar. Muchos de nosotros dormimos de vez en cuando y necesitamos despertar, y no hay mejor forma que en este tipo de campaña.
Es muy fuerte. Piense conmigo, esta campaña se realiza semanas después de terminar la Campaña de Israel en la fe de Gedeón. ¿Fuerte no? Dios sabe como hace las cosas, si el considera que es el momento adecuado, es porque lo es. Tal vez muchas personas logren lo que tienen que lograr, alcancen lo que tienen que alcanzar. Si Dios sabe, ¿quién para decirle "ahora no"? Yo creo que nadie. Así que, animémonos, corramos, hagamos, luchemos, vayamos en esta fe que es el ayuno y la abstinencia de las informaciones mundanas para sumergirnos de lleno en su palabra. Este momento es suyo, es mío, es nuestro, confiemos en Dios y pongamos en práctica las enseñanzas.
Muchas Bendiciones a todos!
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