Sin medias tintas, el dueño fue directo al grano:
- Estamos reestructurando la empresa y necesitamos de una persona exactamente de su tipo para ocupar la posición de gerente del sector. Analizamos su ficha y vimos que sólo hay un problema con usted: su religión. El cargo no es compatible con su fe, de modo que tendrá que elegir entre el ascenso en el trabajo y su iglesia. Pero usted no necesita responderme ahora. Vaya a su casa, hoy es viernes, piense, y el lunes nos dirá qué fue lo que decidió.
Nuestro hermano fue a su casa envuelto en el manto de la duda. Por un lado, anhelaba el cargo - al final, era la gran oportunidad de su vida. ¿A cuánta gente, pensó, no le gustaría estar en su lugar? Por otro lado, ¿y su fe? ¿Y la iglesia? ¿Y Dios?
Los pensamientos se desencontraban en su cabeza. Su corazón se convirtió en un campo de batalla entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo real y lo ideal. Noches sin dormir; no podía concentrarse en un solo pensamiento. El peor fin de semana de su vida, el peor sábado, el peor domingo…
El lunes, allí estaba él en la empresa, ya ansioso por encontrarse con el dueño:
- ¿Y? - Quiso saber el dueño - ¿Cuál es su decisión?
- Creo que voy a aceptar la propuesta que me hizo.
Obispo Julio Freitas
¿Qué habrá sucedido después? ¿Lo habrán aceptado? ¿Le habrán dado su puesto? o ¿Lo habrán echado? ¿Habrá muerto? Es simple, cuando negamos a Dios, todo es negado para nosotros, pues sin Él no somos nada. El patrón de este hombre lo despidió, su razonmamiento fue: si traicionas a tu Dios por nosotros, ¿qué me garantiza que no me traiciones?
Cuando nos encontramos ante una situación de elegir, Dios siempre nos pone a prueba, al igual que el diablo. Recuérdate de Job. Está en nosotros ser sonrisa en el rostro de Dios, o amargura en Su semblante.
Cuando nos encontramos ante una situación de elegir, Dios siempre nos pone a prueba, al igual que el diablo. Recuérdate de Job. Está en nosotros ser sonrisa en el rostro de Dios, o amargura en Su semblante.
Otra observación, cuando realmente estamos firmes en Dios, no esperamos a pasar el fin de semana para respoder, sino que inmediatamente respondemos "No, mi Dios está primero" era innecesario vivir esas dudas junto a ese tormento, eso fue, porque el diablo reconoce a quien es hijo suyo, porque Dios sabe cuando no puede hacer nada.
Bendiciones a todos.
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