Romanos 8:5
Es difícil, siendo chicos, sumergirnos en cosas espirituales, habiendo tantas cosas que vuelan a nuestro alrededor, más nada es difícil. Aquellos que son nacidos del Espíritu Santo, viven en el mundo, sí, pero aman y siempre están envueltos en cosas del Espíritu, se ve, pronto, en sus rostros. Aquellos que piensan en el Espíritu tienen paz en su corazón, luz en sus ojos, calma en sus pasos, aún con todas las luchas, los inconvenientes, los traspies... porque, también se resvalan, todos tenemos fallas, más así como resvalan, se levantan con más fuerza y corren, corren hacia Dios. En cambio, los que son carne, no logran ese equilibrio, de caer y levantarse. Ellos siempre piensan en como suplir su sed carnal. Y, al mirar para aquellos que tienen el Espíritu, se maravillan, más no buscan, independientemente, siempre insisten en tener ayuda, en no estar solos... ¿Cómo ayudar? Dándoles una palabra, y dejándolos en manos de Dios, si realmente quieren, vencerán, y si no, hasta que ellos no quieran, no podrán salir adelante.
Aquellos que tenemos el Espíritu, no nos involucremos con cosas de la carne, continuemos en la lucha, porque Dios va a proveer y bendecir. Bendiciones!!
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