domingo, 14 de agosto de 2011

Del Señor Jesús para sus Siervos

Pequeños errores, grandes dudas. Es así que trabaja el mal. Él ha usado pequeñeces y las ha transformado en pecados casi imperdonables. Y martilla la cabeza de la víctima todo el tiempo, en especial cuando se busca a Dios.
  • Usted no merece al Espíritu Santo;
  • Usted pecó;
  • Usted erró;
  • Usted falló;
  • Usted se enojó;
  • Usted se masturbó;
  • Usted no soportó;
  • Usted cayó en la carne;
  • Usted interrumpió el ayuno;
  • Usted finge;
  • Usted Lo quiere, pero piensa siempre en su novio;
  • Usted mintió;
  • Usted adulteró;
  • Sus pensamientos están sucios;
  • Usted hizo tantas cosas malas y ahora quiere dárselas de santita;
  • Usted esto, usted aquello, usted, usted…
Obispo Macedo


¿Quién no se ha sentido así? De menos, manchado, acusado, indigno. El diablo se mete en nuestra cabeza y lo entorpece todo. Coloca pensamientos que no van, ideas equivocadas, sentimientos que lejos están de ser realidad, todo con el fin de hacernos sentir acusados frente a Dios para que no logremos salir adelante.
Sí, yo también me sentí así una vez, cuando tenía tan solo doce años, y fue bastante difícil, para mí, dejar de sentirme así de acusada. Me sentía una traidora, una pérdida de tiempo, una desdichada. Yo decía "Le hice perder tiempo a Dios, jugué con Él y encima, le estoy quitando el lugar a otra persona. No, no puedo ser tan desconsiderada, además de haberle fallado a mi Amado, le fallé a todos, ¿con qué rostro lo miraré ahora? ¿Cómo podría acercarme a Él? ¿Cómo mencionar Su nombre? No, no podría, no puedo regresar, ¿cómo Dios me va a perdonar?" Yo lo decía, lo pensaba, me habrá costado un mes dejar de pensar así, porque a mis ojos, el diablo tenía razón, pero mire bien lo que Dios dice:

 Por otro lado, Quien bautiza con el Espíritu Santo dice:

Yo ya pagué el precio por su libertad. Si usted cree en Mí, su problema ahora es Mío. Su vida es Mía. Delante de Mi Padre usted está limpia, lavada y purificada por Mi sangre. ¿Usted cree en esto? Entonces, no escuche a nadie, ¡mucho menos al diablo! Yo soy quien da el Espíritu Santo. Solamente escuche Mi Voz y crea.

“… habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.” 1 Corintios 6:20

“… fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres…” 1 Corintios 7:23
… Ni del diablo!
Obispo Macedo
¿Ve? A Dios nada de eso le importa, ¡a Él no le interesa lo que dice o piensa el diablo! Él sabe de sus hijos y los ama, dando todo por cada uno de ellos. Dios pagó el precio, y cómo Él dice "Solamente escuche Mi Voz y crea" así debemos hacer. Tal vez nos equivoquemos, fallemos, Dios sabe que no somos perfectos, pero en tanto nos arrepintamos, pidamos perdón, confesásemos y continuásemos, Dios es feliz, porque ni siquiera un fallo nos separa de Él. Recuerde siempre, Dios nunca se aleja de nosotros, bajo ninguna circunstancia, por el contrario, Él siempre permanece a nuestro lado, somos nosotros quienes nos alejamos. Sea listo, no deje al diablo salirse con la suya.

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