Ezequiel 36:26
"Es un caso perdido... Nunca va a cambiar... Es así por naturaleza... ¡Ni Dios!" Lo que no saben las personas, es que Dios sí puede cambiarlo, cambiarla. Esta promesa es clara:
Corazón de piedra: Aquel corazón insensible ante la palabra Dios. Este corazón no escucha, no quiere escuchar, y por consecuencia, endureze consigo a la propia persona llevándola a no creer.
Corazón de carne: Aquel corazón que late, que está vivo, que salta al oír la voz de Dios, que tiene la sensibilidad suficiente para oírlo aún cuando todos gritan. Un corazón como el del rey David.
Dios comienza diciendo que hará de ti, cuerpo y espíritu nuevos, no hay que llorar y recordar el pasado, hay que aceptar este nuevo nacimiento y mirar hacia adelante, ir enserio, hacer nuestra parte. Si había en alguno un corazón de piedra, Dios lo quitará y pondrá uno de carne: Dios hace su parte, ¿y usted?
El Espíritu Santo se halla en su puerta, Dios ya lo envió, depende de usted abrirle.
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" Apocalipsis 3:10
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