miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Usted se valora?


El discípulo visito a su maestro y le dijo:
- Maestro, soy torpe, no valgo nada, no sirvo para nada ¿Qué puedo hacer para mejorar, y que las personas me valoren.
A lo que el maestro le respondió:
"En este momento no puedo ayudarte. Tengo que vender antes este collar, y podrás ayudarme a venderlo. Después podre ayudarte.
El discípulo acepto la misión, prestando atención a las determinaciones del maestro:
- Vende el collar al mejor precio posible, porque tengo algunas deudas por pagar, pero no aceptes menos de tres monedas de oro.
A pesar de que la apariencia del collar no es atractiva, el discípulo, ya en el mercado trató de venderlo. Todos, sin embargo, se reían cuando mencionaba la cantidad de dinero que pedía por aquel collar. Se lo mostró a mucha gente que se reía de él. La mejor oferta que recibió fue de tres monedas, pero de plata. Sin embargo, al recordar que el maestro le dijo que no podía venderlo por menos de tres monedas de oro, rechazó la oferta.
Después de tratar de vender el objeto y no conseguirlo, el discípulo, decepcionado, regresó al maestro:
- Maestro, lo siento mucho, pero el máximo que me ofrecen por el collar fueron tres monedas de plata. Creo que no puedo engañar a nadie acerca de su verdadero valor.
El maestro escuchó y lo refuto:
-Por supuesto, primero debes conocer el valor real de la joya. Te ruego que regreses al pueblo y muestres el collar al joyero. Pregunta su verdadero valor, pero no lo vendas, por favor. Primero regresa con el collar.
El joyero examinó el collar y le dijo al discípulo:
- Dile a tu maestro que puedo dar sesenta monedas de oro por el collar, si él tiene tanta prisa en venderlo.
El discípulo entusiasmado corrió a su maestro para informarle de la cantidad de monedas que ofrecía el joyero. El maestro sonriendo escuchó al discípulo y dijo:
- Como este collar: una joya valiosa y única. Muchas veces no sabemos cuál es nuestro verdadero valor, y acabamos conformes con la crítica de los demás, que nos detiene e impide alcanzar nuestros objetivos, por lo que debemos autoevaluarnos y apreciar nuestro verdadero valor. Nosotros somos los que debemos descubrir cuanto valemos. Pretender que los otros lo hagan es un error.
terapiadelcorazon.blogspot.com

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