miércoles, 17 de agosto de 2011

La insistencia de los niños

¿A visto ya a niños que insisten? ¿Ha notado que nunca dejan de insistir? Mi hermanito es un niño así. El insiste, insiste, insiste... y termino cediendo: me puede. Así son todos los niños, cuando quieren un juguete, un dulce, que les prestemos atención; ellos no se cansarán de perdir y pedir, en otras palabras perseveran y logran conseguir aquello que piden.
Así debemos ser con Dios. Desde niña, escucho que el pueblo se cansa de insistir, se cansa de luchar, no persevera y se aleja: no quieren pelear.
En la Biblia, Dios hace mención de que si no tenemos el corazón como el corazón de un niño, no veremos la gloria de Su Reino. ¿Cómo es el corazón de un niño? Puro, tierno, transparente, insistente... Entonces, ¿por qué dejar de insistir? ¿Por qué no luchar? Aquellos que no recibieron el Espíritu Santo en el ayuno anterior, ¿disistirán acaso? ¿No perseverarán más? ¿Por qué? No hay motivo alguno. Luche, persevere, de pelea, sino, ¿cómo le va a demostrar a Dios que usted está listo para defender cualquier cosa que venga de mano de Él? Porque, habrán situaciones en donde tendremos que defender incluso el hecho de amarlo, tal y como Daniel lo hizo. El rey había dictado la ley de no adorar a nadie más fuera de él, mientras que Daniel continuaba adorando a Dios. Si Daniel hubiera desistido, ¿habría hoy ayuno?
Hay una canción que dice: Insista, no desista. Jesús prometió, ¡tú vas a vencer! No se canse de insistir, al contrario, insista, siga adelante, no se canse, pues un niño nunca se cansa de insistir, el persevera y... ¡tiene la victoria!

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